Zoom es la videoconferencia. Una vez conectado, usted pide en el hilo de la conversación, y Roona busca allí lo que hace falta, escribe allí lo que usted valida, y le devuelve el trabajo terminado.
Hoy, entre Zoom y el resto de su jornada, es usted quien hace de recadero: copiar un dato a un documento, un resultado a un correo, una decisión a una tarea. Cada ida y vuelta dura dos minutos y no se ve en ninguna parte. Conectar Zoom suprime ese trayecto. Estos son tres momentos corrientes, y en qué se convierten.
Usted dice: videollamada con Martín el martes a las 10. Roona crea la reunión de Zoom, toma el enlace y prepara la invitación con el orden del día. Usted lo relee, lo envía.
Roona recupera la reunión, la mueve a la hora que usted diga y prepara el mensaje que avisa a los participantes. Nadie busca el enlace nuevo.
Roona lista sus reuniones próximas con su hora y su enlace, y le devuelve el programa en cinco líneas. Sus notas de reunión, por su parte, se pegan en la conversación: Roona no lee las grabaciones.
Cuatro acciones, ni más ni menos. Dos para leer: leer una reunión y listar las reuniones. Dos para escribir: crear una reunión y modificar una reunión. Ninguna puede borrar nada.
Roona le anuncia lo que se va a escribir antes de hacerlo, y nunca actúa por iniciativa propia en Zoom: cada acción parte de una petición suya, en una conversación, salvo que usted mismo haya puesto en marcha una rutina y fijado su hora. Puede retirar el acceso en un solo gesto desde su cuenta, y lo que deja desconectado no se transmite nunca.
No. Cada escritura se le anuncia antes de hacerse. Usted ve lo que se va a crear o modificar, y puede detenerlo.
No. Roona consulta Zoom en el momento de la misión, usa la respuesta, y no la archiva en ningún sitio fuera de su conversación. Los intercambios están cifrados y alojados en Europa.
Desde su cuenta, en un solo gesto, sin avisarnos. El acceso queda retirado de inmediato.
No. Cada cual conecta lo que quiere, y lo que una persona ha conectado no pasa a ser visible para las demás. Las reglas de uso compartido siguen siendo las de Zoom.
Roona utiliza las interfaces oficiales de Zoom. Si su plan da acceso a ellas, la conexión funciona. Si no las abre, ninguna herramienta podrá sortear ese límite, ni la nuestra ni otra.