La clienta duda en pasarse al rubio: el corte y el tono se colocan sobre su foto, tomada en el sillón y con su consentimiento, como simulación y nunca como promesa de resultado. Mientras peinas, Roona prepara la carta de servicios con tus estilos, el cuadrante del equipo y la respuesta a la clienta que duda. El diagnóstico, la viabilidad sobre el cabello y la ejecución siguen siendo del profesional.
El miedo a arrepentirse bloquea el color, el corte corto, el pack de novia. Enseñar el resultado sobre la foto de la clienta, tomada en el sillón y con su consentimiento, convierte la duda en cita: es una simulación, nunca una promesa de resultado. El resto del día son cosas pequeñas que se acumulan: la carta de servicios que hay que rehacer cuando cambian las tarifas, el cuadrante del equipo, la respuesta al proveedor, el mensaje a las clientas antes de las fiestas. Roona se ocupa de esa parte en Word, Excel y Outlook, a partir de tu tarifario y de tus plantillas, y cita el documento del que sale cada precio. Roona no sustituye tu ojo: el diagnóstico, la viabilidad sobre el cabello y la ejecución siguen siendo del profesional.
Los dos cortes colocados sobre el rostro de la clienta en unos segundos. Es una simulación: la viabilidad sigue siendo tu diagnóstico.
Las familias escritas con tus estilos y los precios tomados de tu tarifario. Tú revisas antes de mandarla a imprenta.
La cita propuesta y la simulación anunciada como tal, en borrador. No sale nada sin ti.
Un asistente que coloca el corte, el color o el maquillaje sobre la foto de la clienta, a partir de una descripción o de una foto de referencia. El rostro, el tono de piel y la expresión se mantienen fieles, solo cambia lo que pides, y la exportación sale en alta resolución.
No, y hay que decírselo a la clienta: es una simulación que ayuda a decidir, no un resultado garantizado. El resultado real depende de la naturaleza del cabello, del historial de coloraciones y de tu trabajo. El diagnóstico sigue siendo tuyo.
Con su consentimiento, sí, y conviene recogerlo por escrito. La prueba es entonces una herramienta de asesoramiento en el salón. Para publicar el antes y después en tus redes hace falta un consentimiento aparte, y la foto se retira de la cuenta cuando la clienta lo pide.
No. Describes en español, Roona lo hace. Cada resultado se ajusta con una frase, más corto, más claro, con flequillo, sin empezar de cero.
Sí. Deja tu tarifario y tus duraciones: Roona redacta la carta con tu plantilla de Word, o el cartel de la promoción con tu identidad gráfica, y cita el documento del que sale cada precio. Cuando cambia un precio, modificas la línea, no la maquetación.
Roona prepara, tú envías. En Outlook, el mensaje que tienes abierto se lee y la respuesta se redacta con el tono que elijas: pedido incompleto, pregunta sobre un color, mensaje de las fiestas. Ningún mensaje sale sin tu clic.
No. Roona no se conecta ni a tu programa de reservas ni a tu TPV. Dejas lo que quieras y Roona redacta, maqueta y crea tus imágenes: el cuadrante se escribe en tu Excel, la carta en tu Word.
Selecciona el rango en Excel o deja tus informes: Roona calcula las diferencias de un año a otro, resalta las familias de servicios que han variado e inserta el gráfico. La decisión sobre la carta sigue siendo tuya.
Sí. Cifradas en tu navegador, alojadas en Europa, separadas por espacio y nunca usadas para entrenar un modelo. Cuenta que puedes borrar, RGPD y reglamento europeo de IA respetados.
Sí. La memoria del salón se organiza en espacios, con permisos distintos. El plan Empresa, a petición y según el número de puestos, añade las cuentas, los créditos compartidos, los roles y un registro de auditoría.
20 € sin IVA al mes y por cuenta, sin permanencia: el asistente, la memoria de documentos, los generadores de archivos, los complementos de Office y el Studio, 100 créditos al mes. Prueba de 14 días sin tarjeta bancaria.