Ya no pide una tarea: confía una misión.

Roona divide el trabajo, busca en sus documentos y en la web, pide su acuerdo antes de comprometer nada y entrega el trabajo terminado.

Hasta ahora, una IA le hacía ganar tiempo en una tarea cada vez: usted pedía, Roona respondía, usted seguía. El agente cambia el grano. Le confía una misión en una frase, preparar el expediente de la licitación, hacer el punto sobre un cliente antes de la cita del jueves, y se va a hacer otra cosa. Roona divide el trabajo, lee lo que usted le ha autorizado a leer, busca en la web, contrasta y le entrega un trabajo terminado. En cada paso que compromete, se detiene y le pregunta. Cuando vuelve, no encuentra solo el resultado: encuentra el camino, con el nombre de cada documento y cada enlace que ha utilizado.

Una misión, no una tarea

«Prepara nuestra respuesta a la licitación del ayuntamiento.» Una frase basta. Roona divide la misión: qué hay que leer, qué hay que buscar, qué hay que escribir. Cuando el trabajo es largo, se apoya en agentes secundarios y luego reúne todo en un único entregable.

Pregunta antes de comprometer

Enviar un correo, invitar a participantes a una reunión, borrar un archivo: nada de eso sale sin usted. Roona lo prepara, le muestra exactamente lo que va a hacer y espera su clic. Usted corrige el texto si hace falta, o dice que no, y Roona continúa la misión de otra manera.

Cada dato con su fuente

Cada misión deja un rastro legible: lo que ha leído, lo que ha buscado, lo que ha producido, paso a paso. Y cada dato llega con su origen: el nombre del documento interno o el enlace de la página. No tiene que creerla bajo palabra: abre y comprueba.

El trabajo se ve en directo

Mientras avanza, cada paso aparece en pantalla: lo que consulta, lo que abre, lo que redacta. Usted sigue la misión a medida que ocurre, no solo el resultado final. Nada sucede dentro de una caja negra y siempre sabe en qué punto está.

Ajustar la misión sobre la marcha

Una precisión que aportar, una dirección que corregir, una restricción que añadir: puede intervenir mientras Roona trabaja. No hace falta volver a empezar de cero. Tiene en cuenta su indicación y continúa, y lo que ya estaba hecho no se pierde.

Cómo funciona

  1. Usted escribe la misión en una frase y fija su perímetro: qué puede leer y hasta dónde puede llegar.
  2. Roona trabaja: divide, lee sus documentos, busca en la web, contrasta y le avisa en cuanto una acción compromete a la empresa.
  3. Usted recibe el trabajo terminado, con el detalle de lo que ha hecho y la fuente de cada dato.

Preguntas frecuentes

¿Puede enviar un correo en mi nombre sin que yo lo sepa?

No. Toda acción que compromete, un correo que sale, una invitación a otras personas, un borrado, se le presenta antes de ejecutarse. Ve el destinatario, el asunto y el texto exacto, modifica lo que quiera y luego valida. Sin ese clic, no sale nada. El resto del trabajo, leer y redactar, sigue sin molestarle.

¿Qué tiene derecho a leer?

Lo que usted le abra, y nada más. Según el perímetro que fije: los documentos de su empresa, su memoria, sus tareas, sus actas de reunión y sus correos, sea cual sea la mensajería, incluidos los buzones de los proveedores de acceso. El perímetro queda escrito al empezar la misión, y Roona se atiene a él.

¿Cómo compruebo lo que afirma?

Cada dato está ligado a su origen. Si es un documento interno, tiene su nombre y lo abre. Si viene de la web, tiene el enlace y lo sigue. El informe de la misión muestra además el orden de los pasos: lo que consultó, lo que retuvo y lo que descartó. Nada depende de su palabra.

¿Y si se equivoca por el camino?

Usted retoma el mando. Como el hilo de los pasos está a la vista, ve dónde tomó la dirección equivocada: un documento mal entendido, una pista inútil. Se lo dice y Roona retoma desde ahí en vez de empezar de cero. Y como nada irreversible ocurre sin su acuerdo, un error es solo un texto que corregir.

¿Qué veo mientras Roona trabaja?

El desarrollo de la misión, paso a paso y en directo: lo que consulta, lo que produce y en qué punto está. Puede escribirle en cualquier momento para precisar o corregir el rumbo. Y en cuanto una acción publica o comparte algo, se detiene en una tarjeta de confirmación que muestra exactamente lo que va a hacer: usted aprueba o rechaza. Esto vale con cualquier nivel de autonomía.

Confiar una primera misión